martes, 12 de abril de 2016

Otra Prueba superada.


Ante todo muchas gracias a todos los que os habéis preocupado por mí, incluso a los que os habéis alarmado, pensando que había pasado demasiado tiempo para no dar noticias. Gracias de veras.

Estoy contentísimo ahora que ha pasado todo y me veo en casa recuperado con una cirugía complicadísima más en mi haber, otra batalla más ganada al cáncer.

A los pocos días de escribir el último post y como me temía, me avisaron para ingresar a hacerme la cirugía del corazón. Me avisan el día 10 para que ingresara el día 13 de diciembre domingo, para operarme el martes día 15. Así lo hice, siempre pensando que con un poco de suerte, para Nochebuena/Navidad, estaría en casa. La cirugía fue un éxito rotundo, a pesar de todos mis miedos, fue como un paseo más por el quirófano, hasta que tres días después vinieron las complicaciones, todas, al margen del corazón que era lo que me habían tocado, pero mi estado de laringectomizado como era previsible, era lo que lo complicaba todo.

Para no extenderme mucho en detalles, resumo para que os hagáis una idea. Estuve en total cuarenta y siete días ingresado. Visité tres veces la UVI, la última con la vida comprometida debido a un tapón que no había manera o más bien destreza suficiente para sacarlo de la tráquea. Una fístula que estuvo dos semanas soltando líquido seroso a chorros y que tampoco sabían muy bien los médicos cual era la mejor solución para darle a la dichosa fístula.

Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año nuevo, hospitalizado, dejando pasar el tiempo, que al final es el que cura la heridas. Me dejé también ocho kg de peso y muchas horas de dolor y desesperación por los pocos avances que veía en la evolución de la herida.

A todo el personal sanitario que me ha tratado, le ha resultado rarísimo que una metástasis de un carcinoma folicular de tiroides se aloje en el corazón y en un sitio tan comprometido como es el septo inter auricular derecho.

He tenido todas las complicaciones posibles en esta cirugía, absolutamente todas, cualquiera que se pueda imaginar; también, todas. He sentido más dolor que en ninguna otra, desesperación, etc.

Para colmo, cuando salí de alta del hospital, el tratamiento de calcio, estaba mal ajustado y de regalo del día del padre recibí una caída en el cuarto de baño que casi me rompo la cabeza. Gracias a que tuve que ingresar en el Hospital de nuevo por urgencias, descubrieron que todo el deterioro que llevaba padeciendo en la salud y que lo achacaban al efecto de varios medicamentos, era todo debido a la hipercalcemia.

Pero me quedo con la vida, la vida que ahora sigo disfrutando con calidad y estos días vividos tras la operación, ya no me los va a quitar nadie, son míos y los he disfrutado yo. Merecen la pena, siempre merece la pena, cambiar sufrimiento por vida, por muy corta que sea la esperanza de vida. Llevo una semana dedicado de nuevo a mi afición en la cocina, donde disfruto sobremanera.

Será hasta otra ocasión, puede que la próxima semana, ya que tengo revisión con el cardiólogo y el endocrino en los próximos días. O, puede que sea cuando me hagan el próximo PET-TAC, que será antes de verano, supongo. En cualquier caso, ¡hasta pronto!.