viernes, 26 de septiembre de 2014

La llamada.

TeléfonoTras la aventura de la semana pasada con la Resonancia Magnética y el Tac Cardíaco, solo me quedaba esperar a que sonara el teléfono con uno de esos números interminables de no se cuantas cifras que indican que la llamada procede de una centralita. Habían pasado ya tres días completos de la semana y yo estaba seguro que ésta se iba a producir, con lo cual, las posibilidades de que se produjeran, se iban acortando.

Eran las 14:00h de ayer jueves cuando sonaba el teléfono desde ese número interminable. Al atenderlo, se presentó mi cardiólogo para advertirme de que a pesar de la RM y el TAC, aún no tenían claro de qué se trataba, pero que sí, se trataba de un problema que había que acotar. Que estaban en contacto él, mi endocrino, el radiólogo y que habían llegado a la conclusión de plantear un Ecocardiograma Intraesofágico para ver el corazón por detrás. Le pregunté que en qué consistía esa prueba y cuando me lo contó, le dije que era imposible realizármela, ya que tengo una estenosis en el esófago a causa de la radioterapia en el cuello y que la goma no iba a entrar. Me lo corroboró y me dijo que la única solución que a él le quedaba, era tomar una muestra de esa zona del corazón y hacer biopsia para estar seguros de que podría tratarse de metástasis o descartarla, pero que tenía que hablarlo con su equipo, con m endocrino y mi oncólogo. Todos en Alerta máxima y yo con un stress que no puedo con él.

Quedamos en que yo siguiera con mis citas programadas, el 15 de octubre con mi endocrino y el 5 de noviembre con él y que si decidían algo antes, me avisarían.

Sobre las 16:00h, recibo un SMS comunicándome una cita con mi cardiólogo para el próximo 6 de octubre, lunes a las 9:00h. Y yo aquí con toda la incertidumbre del mundo esperando que llegue ese día para ver qué es lo que han decidido hacer conmigo. 

Cuando ya había conseguido desconectar del problema para seguir con mi vida normal, vuelta a empezar, para cuando haya conseguido olvidarlo o no pensar, volver de nuevo a la consulta y afrontar el problema. Son más de ocho años de lucha y cada vez los intervalos entre enfermedad y tranquilidad son más cortos y a esto es difícil acostumbrarse y vivir con ello.

Una vez escrito y soltada la rabia, me voy a la calle a ver pasar la vida de la que aún formo parte y disfrutar  de ella.

Hasta pronto.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Con el corazón en un puño.

"Con el corazón en un puño". Una frase muy española y que en mi tierra se usaba mucho cuando se quería expresar una excesiva preocupación por algo.

Me las había prometido felices antes de emprender las vacaciones de verano, así me lo propuse y así ha sido. Pero a la vuelta, el día 3 de septiembre, ya tenía cita con el cardiólogo; así, para no esperar mucho tiempo con la tranquilidad. Media hora antes de la cita, hora a la que ya suelo estar en la sala de espera correspondiente, me llamaron para hacerme un electrocardiograma antes de entrar a la consulta y que el cardiólogo cuente con esos datos. La enfermera que me lo hizo; Juani, me dijo: "tiene Vd. el electro de un chaval". Eso anima bastante.

El cardiólogo fue muy puntual en llamarme a la hora citada y además se había leído en profundidad mi historia clínica que, ya va siendo abundante. Sus palabras: "Yo personalmente, viendo el ecocardiograma y el electrocardiograma, no le haría más nada, no creo que esa captación tenga importancia, pero... dado su historial, creo que lo más prudente es hacerle una resonancia cardiaca, que es lo máximo que le podemos hacer y eso nos va a permitir valorarlo mucho mejor. No se preocupe por que le den cita conmigo después de su endocrino, él mismo podrá verla en su historial junto con el informe radiológico que la acompañe.

La resonancia, me la ha citado relativamente pronto, para el día 18 (anteayer). Y si una resonancia es pesada, una cardiaca, lo es doblemente, porque tienes que seguir las instrucciones de respiración que te van dando, ya que la captación de imágenes se hace en estado de apnea durante intervalos de 10'' y a veces de 20'', como digo muy fastidioso. y dura casi una hora metido dentro del túnel.

Mi sorpresa vino al acabar la resonancia y una vez vestido. Se acercó a mi la radióloga y me dijo que había algo que no se atrevía a definir. No sabría decir si era una malformación congénita sin importancia, un coágulo u otra cosa y que debido a mi historial, (siempre mi historial), me quería hacer un TAC cardíaco de alta definición para apoyarse a la hora de dar un diagnóstico acertado. Así que al día siguiente a las 9:00h, estaba allí de nuevo en ayunas dispuesto a hacer el TAC y agradecido por haberme hecho un hueco para el día siguiente (ayer) a las 9:00h. También me llamaron muy rápido, no habían pasado 10' y de nuevo al escáner. 

Tampoco había tenido la experiencia del TAC cardíaco. Otro fastidio. Empiezan por colocarte la vía, que el día anterior me costó tres intentos, hoy ha sido a la primera. Después rasurando el pecho para conectar los electrodos y el aparato que controla la tensión. Por lo visto, el escáner va captando las imágenes sincronizado con el corazón, para distinguirlas entre el sístole y el diástole.

Cuando terminé, me vestí y ya no vino nadie a verme. Y como no tengo la cita con mi endocrino, hasta el 15 de octubre, no quería irme con la angustia de la incertidumbre, así que me me acerqué a secretaría y pregunté si podría hablar con la Radióloga que me estaba haciendo el estudio. Tuvo la deferencia de venir a hablar conmigo y me dijo que hoy (ayer) no me podía decir nada, que eran muchas imágenes a analizar y que lo tenía que ver despacio, que no me preocupara, que si era algo grave, me adelantarían la cita, bien con el cardiólogo, bien con el endocrino, que en principio no lo valoraba como algo muy grave.

Así me quedé y así estoy. Ayer todo el día preocupado y hoy tratando de quitarme la preocupación de encima para, como es habitual en mi, no preocuparme hasta que llegue el día 15. Para ese día tendré hecha otra analítica y una ecografía del cuello. Voy a quitarme de encima esa preocupación y saborear la vida en esos días que faltan hasta el día 15 de octubre.

Hasta pronto.