domingo, 27 de julio de 2014

Sorpresa pre vacacional.

Después de un mes de junio complicado y lo que llevamos de julio, igual. Problemas familiares, unos de salud y otros, normales del caminar por la vida, pero que afectan, queramos o no. Ayer 25 de julio, tuve mi última revisión pre vacacional. Mi endocrino quiso ver qué decía el ecocardiograma antes de las vacaciones, para quedarse tranquilo y dejarme tranquilo a mi también.

No iba yo muy convencido a la cita, más bien forzado y pensando en que me condicionaría las vacaciones. Lo habitual en cada revisión es que mi Tiroglobulina se vea alterada al alza, avisando de que algún problema me viene de camino. Tampoco es que vaya a las revisiones asustado, nervioso o con ansiedad. Creo que ya llegados a este punto, más bien acudo disgustado, por tener que pasar por ese estado de incertidumbre cada cierto tiempo.

Ahorrando detalles del cordial saludo habitual de mi endocrino y creo que como ya nos conocemos lo suficiente como para abundar en conversación ambigua, fue directamente al grano: "Bueno, el ecocardiograma está normal, (cosa que yo ya sabía), pero quiero que los cardiólogos evalúen esa captación que había en el PET". Para continuar diciendo... "La Tiroglobulina sigue alta, pero ha bajado con respecto al análisis de mayo, ha bajado de 3,97 a 2,66, lo que no deja de ser una buena señal". Por supuesto él siguió con toda suerte de cautelas ante ese dato, pero para mi... y sin "echar las campanas al vuelo", ha sido de gran alegría. Lo hubiera sido, si se hubiera mantenido, pero que haya bajado, creo que es una excelente señal. Si hay aún actividad tumoral en mi cuerpo, está claro que es menor que en mayo. Y como vienen las vacaciones y es tiempo de relax y disfrute, con eso me voy a quedar. Me verán los cardiólogos en septiembre y mi endocrino me ha vuelto a citar para la segunda quincena de octubre y es hasta esa fecha cuando estaré libre de preocupaciones.

Feliz verano y felices vacaciones.

Hasta pronto.

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