miércoles, 14 de mayo de 2014

Pacientes indignados.

Vivimos en esta país una situación de indignación general debido a la crisis económica por la que estamos atravesando. Pero a veces, frecuentemente diría yo, confundidos con la indignación, protestamos sin razón. He vivido en primera persona, es decir, delante de mis narices, situaciones como las que voy a describir, vivida hoy en la sala de espera de Medicina Nuclear del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles.

En Medicina Nuclear suelen estar las máquinas para diagnóstico por imagen dedicadas a realizar el PET-TAC y la GAMMAGRAFÍA ÓSEA. Para realizar ambas pruebas hay que inyectar al paciente un radio fármaco, por lo que están ubicadas en una zona especialmente protegida contra la radioactividad, que aunque sea mínima, en unos niveles muy bajos, necesita de especial protección tanto para el manejo de los radio fármacos como para los residuos generados por los mismos. Las máquinas son diferentes, los radio fármacos también. Pero la sala de espera y el equipo de enfermería de recepción y preparación del paciente, es el mismo.

Tenía la cita a las 8:15 h. Y he llegado como siempre suelo hacer, con treinta minutos de antelación. Al llegar paso mi tarjeta sanitaria por el dispensador de números de orden y me da el número dos. Como había una pareja de jóvenes (de unos 35 años más o menos), he supuesto que ellos tendrían el número uno como así ha sido.

Por la conversación que tenían, en voz poco discreta para el sitio, me he enterado que la prueba era para la señora y que también tenía la cita para las 8:15 h. Aunque a ella le iban a hacer una Gammagrafía Ósea y a mi un PET-TAC. Entre tanto, ha ido llegando gente a la sala de espera, todos hacían la misma operación de sacar el número de la máquina expendedora, pero nadie hablaba, por lo menos en voz alta y nadie nos enterábamos de nada, excepto de la señora de la Gammagrafía.

Sobre las 8:15 h. he visto a través de la puerta de cristal que un "repartidor", lo entrecomillo porque supongo que especializado, llega con lo que yo creo que son los radio fármacos programados para ese día. Y digo que creo, porque aunque no lo se a ciencia cierta, si se, por mi experiencia que dichos radio fármacos se piden en función de los pacientes que tienen programados para ese día. Llegan siempre en un contenedor especial, de plomo y con el signo de producto radiactivo por todas la caras de dicho contenedor. Al poco tiempo, el mismo repartidor salía con un contenedor similar con lo que supongo serían los residuos radiactivos del día anterior.

A las 8:30 h. Llaman a la señora que iba delante de mi, con el número 1. A los cinco minutos más o menos, sale con la vía puesta en el brazo derecho y explicándole al marido que le ha echado la bronca a la enfermera por el retraso de los 15 minutos después de su cita. "Lo que tienen que hacer es hacer bien su trabajo y yo no tengo la culpa de que hayan venido tarde. Y para colmo me dice que ahora me tienen que inyectar no se qué y que me tengo que ir dos horas a la calle o a una sala que tienen especial. Y que a las dos horas me lo hacen, se creerá ella que voy a estar aquí esperando dos horas, tengo que trabajar". He intentado explicarle que la gammagrafía ósea es así, que me han hecho muchas y no hay otra opción. A lo que me replica que le tenían que haber informado, que a ella nadie le ha dicho nada. Le explico que con la cita, suelen dar el protocolo de la prueba y en el viene en qué consiste. "A mi nadie me ha dicho que lo lea". Y ahí me he quedado. Me han llamado en ese momento y me he tenido que ir a hacer mi prueba y como después de inyectarme el radio fármaco para el PET-TAC hay que estar una hora en una habitación a media luz relajado, no me he enterado de nada hasta que he vuelto a salir casi a las dos horas, con mi PET-TAC realizado sin problemas.

Al salir, he preguntado a mi mujer en qué había terminado la historia de la señora de al lado y me cuenta que después de montar un escándalo a grito limpio, ha decidido que le quiten la vía, que no se inyecta el radio fármaco y que se va. Pretendían los enfermeros que les firmara un documento haciendo constar su renuncia a la prueba y también se ha negado y se ha marchado, porque tenía mucha prisa, tenía que trabajar.

He querido contar todo el desarrollo de la historia, porque me parece que en este caso, la paciente no tenía ninguna razón para protestar. Y no solo eso, sino que su comportamiento me parece deleznable. Y me lo parece por muchas razones.

La primera, es que no se puede estar tan des informada y lo primero que hay que hacer, es leer todos los documentos que se reciben en una cita. Y no me vale la excusa de que la ha recibido por teléfono, o que nadie le ha dicho que la lea. Es responsabilidad del paciente leer todo lo relacionado con su enfermedad y cuando uno recibe una cita, hay que leer todo, incluso cuando lo sabe, pues las circunstancias o los protocolos pueden cambiar.

Renunciar a la prueba, va en contra de su propia salud y de sus intereses. Además de ir en contra de otros pacientes, ya que en su lugar podían haber metido a otro.

Y desde luego, no ha valorado las consecuencias, puesto que caso de estar afectada, el diagnóstico va a ser más tardío y las consecuencias pueden ser peores, incluso trágicas. ¿Luego sería negligencia médica?. Seguro que por lo menos lo intentaría.

En resumen, lo que quiero dejar claro, es que muchas veces nos quejamos sin razón, en lo que a servicios sanitarios se refiere, incluso en detrimento de nuestra salud. Y en este caso, la queja estaba fuera de lugar. Y lo peor de todo es que irá diciendo por ahí, que le han atendido fatal en el hospital mencionado y nadie sabrá que todo ha sido debido a su ignorancia. Y muchos de sus allegados, al no conocer el verdadero motivo le darán la razón y si se tiene que manifestar por esto, lo hará y todo su círculo le seguirá. Y así va este país.

Anécdotas parecidas en los ocho años que llevo utilizando la sanidad pública, he vivido varias, creo que bastantes más de lo que sería deseable y para es muy lamentable. Quizá yo sea una excepción, pero nunca he tenido un problema que comentado con respeto haya tenido solución rápida o inmediata. Todo el personal sanitario que me ha atendido en estos ocho años, absolutamente todos, desde las señoras del servicio de limpieza de habitaciones, auxiliares, enfermeros, médicos de distintas especialidades, cirujanos, conserjes, personal de administración, etc. Absolutamente todos, me han atendido siempre con total respeto, no he tenido nunca ninguna queja para nadie. Eso sí, también he puesto de mi parte. Es lo que tendríamos que hacer siempre.

El próximo día 30 me dan los resultados de la analítica y PET-TAC de hoy, veremos si renuevo estado o cambio de estado.