lunes, 14 de junio de 2010

De susto en susto.

Sí, esto va así. Comentaba en mi última entrada la dificultad para tragar y que iba empeorando poco a poco. Fue al día siguiente de publicar esa entrada, cuando comiendo en casa, el esfínter de mi esófago se negó a dejar pasar comida alguna. Es una situación de verdadera angustia, que en mitad de la comida, de pronto un bolo alimenticio se quede ahí, atascado. Y aunque no temes por la respiración, puesto que ya no tengo laringe y no respiro por la boca, es una sensación angustiosa hasta que logras expulsar ese bolo alimenticio hacia afuera. Esto me ocurrió cuatro veces durante la comida del domingo, hasta que desistí y dejé la comida para mejor ocasión.
Como es natural, la preocupación pasa a mayores y decido no darle más vueltas y consultar con mi otorrino a la mayor brevedad posible. Llamo el lunes al hospital y consigo cita para el martes por la tarde. Nada más pasar a la consulta y comentarle el problema, inmediatamente llama a radiología para solicitar un TAC inmediato, que no urgente. A mí se me disparan todas las alarmas por esa inmediatez, sin embargo comprendo que es la mejor manera de saber si hay o no actividad tumoral, que era lo que  nos podíamos temer. Dos horas y media más tarde, llega la feliz noticia, no hay ningún signo de actividad tumoral, por tanto, descartado esto, mi otorrino me remite al especialista en el aparato digestivo para que se ocupe del problema.
No he comentado que unido a esta dificultad para tragar, va implícita un enorme dificultad para hablar, puesto que ahora mi habla es producida precisamente por una vibración del esfínter mencionado, por tanto, a medida que aumentaba esa dificultad para tragar, proporcionalmente aumentaba esa dificultad para pronunciar palabra alguna.
Termino la consulta con el otorrino y antes de pedir cita para el especialista en el aparato digestivo, pongo al corriente a mi foniatra del problema, da gusto cuando estás en manos de buenos profesionales, a él, el problema le era familiar y no le dio más importancia que la que tenía. Me invitó a acudir a su consulta al día siguiente para enseñarme a dilatar el esfínter mediante unas sondas con un balón hinchable y así, poco a poco, ir ganándole diámetro al esfínter, a la vez y después de cada sesión de sonda, una aplicación de un preparado laríngeo para suavizarlo. Me interesaba saber para mi tranquilidad, la causa de este problema, ya que ni en los peores momentos del tratamiento de radioterapia me había ocurrido. Fue contundente y convincente en su explicación: “el causante del problema es el reflujo gástrico y siguiendo las pautas, en dos meses debería estar recuperado”.
Continúan mis dificultades para tragar, también para hablar, pero ahora más tranquilo sabiendo a qué son debidas. Sigo rigurosamente la pauta de mi foniatra y espero que en esos dos meses, mi esfínter esté recuperado. El caso es que tanto en la enfermedad como en la larga recuperación, el camino tendré que recorrerlo así, de susto en susto.

sábado, 5 de junio de 2010

Tiroglobulina estable.

Tocaba ya una nueva revisión y como siempre, nervios a flor de piel. Aunque mi estado general es bueno, amén de una pequeña dificultad para tragar que ha aparecido hace unos treinta días, en general estoy bien. Pero siempre surge la duda de lo que dirá la analítica de la sangre, ahí es donde están navegando las células que según su número dirán si estoy bien, menos bien, o mal.
He madrugado un poco más que de costumbre a pesar de ser lunes, para ir pronto al hospital y bueno, por qué no decirlo, tampoco es que pudiese dormir más, pensando en el posible resultado de la analítica.
Las noticias, afortunadamente han sido “buenas”, entrecomillo lo de buenas, porque no es que sean las mejores, pero tampoco son malas, por tanto buenas. Mi Tiroglobulina sigue en los mismos valores que en marzo, inmóvil. Ahora toca relajarse un poco y tomarse el verano con tranquilidad, la próxima revisión me la han puesto para el día 20 de septiembre.
Ahora toca ocuparse por esa dificultad que más que en la garganta, creo que es en el principio del esófago, como si se hubiera estrechado un podo más. Quiero pensar que sea a causa de la radioterapia, me advirtieron en su momento que podía ser uno de los efectos a largo plazo, que incluso podía ser que hubiera que entrar en quirófano para mediante un dispositivo que llaman paraguas, ensancharlo un poco. Yo espero que no sea para tanto, aunque no remite, pero como es natural, no me voy a preocupar, hasta que sea el otorrino quién diagnostique el problema.
Lo dejo aquí, hoy ha ido con un poco de retraso, pero he preferido relajarme hasta en el blog.