jueves, 11 de febrero de 2010

Un pequeño respiro.

Desde que me estoy tratando el linfedema, hace ya casi un año, mediante la técnica del Drenaje Linfático Manual, duermo cada noche con un dispositivo de compresión, como el de la imagen adjunta al que llamamos por su marca, “Lipomed”

Lipomed

Al principio era inaguantable, pasaba unas noches horribles, debido a que la inflamación era mucho mayor que ahora y lógicamente la presión que ejercía el dispositivo era mucho mayor. De las dos tallas que existen, usaba la mayor y al máximo de apertura, actualmente uso la pequeña y cerrada al máximo.

El linfedema llevaba un tiempo estabilizado, debido a la rigurosidad de mis cuidados. El Drenaje Linfático Manual, ha sido la mejor terapia para reducirlo, empecé con tres sesiones semanales, para continuar con dos y actualmente solo una, dormir cada noche con el dispositivo y dos horas diarias de presión con el mismo dispositivo, pero añadiéndole a la zona de la faringe una franja de esponja abultada, con el fin de tratar de romper poco a poco la fibrosis. No es nada fácil ser estricto y riguroso en todos los cuidados, pero no puede ser de otra manera si lo que se pretende es conseguir que el linfedema esté controlado y estéticamente no deteriore en exceso la imagen, ya que se trata de un linfedema facial.

Pues bien, mi fisioterapeuta ha decido comenzar a descansar una noche a la semana de ese molesto “Lipomed”. Y después de tres semanas ejerciendo el descanso y visto el comportamiento del linfedema, ha decidido que lo podríamos dar por consolidado. Puede parecer una pequeñez, incluso una tontería, pero cuando se lleva demasiado tiempo ejerciendo ese sacrificio, un descanso semanal resulta muy esperanzador, puesto que una vez consolidado ese día, ahora se trata de probar con dos y así sucesivamente hasta poder prescindir totalmente del “Lipomed”, por tanto, otro pequeño logro más para alimentar la esperanza.

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