jueves, 18 de febrero de 2010

Gammagrafía ósea.

Hoy he madrugado un poco más de lo habitual, a pesar del tiempo que llevo de pruebas, cada vez que me toca una de trascendencia, me comporto como si fuera la primera vez, no puedo evitarlo. Pensar en los 20 minutos aproximados que dura la prueba, acostado en la gamma-cámara con la pantalla a dos centímetros de mi cara, hasta que recorre todo el cuerpo a esa distancia, teniendo que respirar controladamente y despacio para moverse lo menos posible y evitar tener que repetir la prueba, porque la captación de la imagen no haya sido buena, siempre preocupa y me inquieta, sobre todo preocupa lo que se pueda ver en la nueva imagen captada de mi esqueleto.

He llegado puntualmente al hospital a la hora de la cita, las 8:30 de la mañana, para ser inyectado en vena por el isótopo radiactivo, en mi caso yodo radiactivo -siempre yodo-, para dejarlo actuar unas tres horas y sobre las 12:00h tendría la nueva cita para la gammagrafía ósea. La enfermera y al tratarse de un isótopo radiactivo ha preguntado por mi acompañante, -mi mujer, como siempre- para hacerle las advertencias de rigor, advertencias que conocemos perfectamente por nuestra veteranía, por lo que le he dicho que se las podía ahorrar. Se trata de no acercarse a más de 1 metro de distancia, sobre todo a niños y a mujeres embarazadas o en edad de estarlo, -porque claro, no va a ir uno preguntando por ahí el estado a cada señora o señorita que se encuentre a menos de 1 metro de distancia-, durante 24 horas. Simplemente hay que tener sentido común y sobre todo sentido de la responsabilidad para con los demás y evitar el posible efecto que a las personas se les pudiera causar. Confieso que en este sentido soy muy estricto en el cumplimiento de mi responsabilidad.

Hemos aprovechado para dar un paseo matutino, a pesar de la temperatura, después del desayuno en la cafetería del hospital, entre la hora de la inyección y de la gammagrafía, que al ser tan amplio el espacio de tiempo, hemos disfrutado de este paseo, que seguramente por la hora y día, acompañado del frío y por lo escasas que tenemos las oportunidades de pasear, lo hemos disfrutado sobremanera.

De nuevo puntualmente, a la hora de la cita, me he presentado. Han debido de tener que repetir alguna, por el retraso acumulado, pero aprendí con el tiempo, que cuando uno va a los hospitales hay que ir cargado de paciencia y sin prisa ninguna, es la manera de no pasarlo mal ni estresarse porque se nos pasa ampliamente la hora de la cita, éste ya, no es mi caso.

Intentaría explicar cómo funciona la gamma-cámara para obtener el resultado deseado, es decir, la gammagrafía, pero creo que me resulta más fácil y constructivo explicar por qué en mi caso es necesaria esta exploración.
Gamma-cámara
Las células contaminadas en mi cuerpo por el cáncer son las células que produce la glándula tiroides, llamada Tiroxina, esta glándula se caracteriza por captar todo el yodo que circula por nuestro sistema circulatorio, por tanto, si ese yodo es radiactivo, capaz de emanar rayos gamma, la gamma-cámara lo captará y lo hará visible en la imagen obtenida. En mi caso, la Tiroxina, debería ser la mínima precisa para el metabolismo, ya que no tengo Tiroides, la tomo de manera artificial y con una dosis muy controlada, ni más ni menos que la precisa, quiere decir, que si hubiera más de la cuenta, significaría que habría células tiroideas propias reproduciéndose y casi que con toda seguridad serían de nuevo cancerígenas, ya que todo mi tiroides estaba afectado por el carcinoma folicular.
Gammagrafía ósea
Creo que después de esta sencilla explicación es mucho más fácil entender mi preocupación por el resultado, que no tendré por cierto, hasta el próximo día 3 de marzo, junto con el de la analítica de cuya extracción de sangre se ocuparán mañana -D.m.-.

No hay comentarios:

Publicar un comentario