martes, 23 de febrero de 2010

Ecografía

EcógrafoAyer me tocaba de nuevo una ecografía, después de una noche de duermevela. Como comentaba en una entrada anterior, no puedo evitar la inquietud, a pesar de la experiencia, de que cada vez que me toca una prueba que pueda detectar algo, que no perciba mediante el dolor o el tacto, inevitablemente me produce inquietud y nerviosismo. Intento tranquilizarme, mediante técnicas de relajación que me dan buen resultado, pero aún así, es difícil controlar.

Por supuesto se trataba de una ecografía de cuello, es la primera que me hago después de la laringectomía total. Al entrar en la sala donde se encuentra el ecógrafo, estaban un enfermero y la doctora en radiología que sería quién me realizaría la exploración después. Pero me sorprendió mucho, la sorpresa –valga la redundancia- que se llevaron los dos cuando vieron que tenía un traqueostoma. Sí, me sorprende y a la vez me asusta, porque en caso de accidente, cada día estoy más convencido de que los sanitarios no sabrán cómo comportarse. La doctora y el enfermero entraron en la discusión de cómo me podían tapar el citado traqueostoma para evitar que el gel que hay que aplicar en la zona de la ecografía, no entrara directamente en la tráquea. Al final fui yo quién tuve que decirles que nada de taparlo, sino que lo que había que evitar, es aplicar directamente el gel en la zona, aplicarlo hacia un lado y por propia fricción con el terminal del ecógrafo llegaría sin perjudicar mi respiración.

Y ahora lo más importante y positivo, es que me dijo la doctora que no se veía nada sospechoso de que pudiera haber una recidiva, que enviaba el informe a mi endocrino y él me diría. Así que ahora me he quedado con la ansiedad propia de saber cómo están mis niveles de Tiroglobulina en sangre y el resultado de la gammagrafía ósea, esto será el próximo día 3 de marzo, hasta entonces no queda más remedio que tranquilizarse y esperar, un poco más optimista por el resultado de ayer, pero con la misma inquietud.

jueves, 18 de febrero de 2010

Gammagrafía ósea.

Hoy he madrugado un poco más de lo habitual, a pesar del tiempo que llevo de pruebas, cada vez que me toca una de trascendencia, me comporto como si fuera la primera vez, no puedo evitarlo. Pensar en los 20 minutos aproximados que dura la prueba, acostado en la gamma-cámara con la pantalla a dos centímetros de mi cara, hasta que recorre todo el cuerpo a esa distancia, teniendo que respirar controladamente y despacio para moverse lo menos posible y evitar tener que repetir la prueba, porque la captación de la imagen no haya sido buena, siempre preocupa y me inquieta, sobre todo preocupa lo que se pueda ver en la nueva imagen captada de mi esqueleto.

He llegado puntualmente al hospital a la hora de la cita, las 8:30 de la mañana, para ser inyectado en vena por el isótopo radiactivo, en mi caso yodo radiactivo -siempre yodo-, para dejarlo actuar unas tres horas y sobre las 12:00h tendría la nueva cita para la gammagrafía ósea. La enfermera y al tratarse de un isótopo radiactivo ha preguntado por mi acompañante, -mi mujer, como siempre- para hacerle las advertencias de rigor, advertencias que conocemos perfectamente por nuestra veteranía, por lo que le he dicho que se las podía ahorrar. Se trata de no acercarse a más de 1 metro de distancia, sobre todo a niños y a mujeres embarazadas o en edad de estarlo, -porque claro, no va a ir uno preguntando por ahí el estado a cada señora o señorita que se encuentre a menos de 1 metro de distancia-, durante 24 horas. Simplemente hay que tener sentido común y sobre todo sentido de la responsabilidad para con los demás y evitar el posible efecto que a las personas se les pudiera causar. Confieso que en este sentido soy muy estricto en el cumplimiento de mi responsabilidad.

Hemos aprovechado para dar un paseo matutino, a pesar de la temperatura, después del desayuno en la cafetería del hospital, entre la hora de la inyección y de la gammagrafía, que al ser tan amplio el espacio de tiempo, hemos disfrutado de este paseo, que seguramente por la hora y día, acompañado del frío y por lo escasas que tenemos las oportunidades de pasear, lo hemos disfrutado sobremanera.

De nuevo puntualmente, a la hora de la cita, me he presentado. Han debido de tener que repetir alguna, por el retraso acumulado, pero aprendí con el tiempo, que cuando uno va a los hospitales hay que ir cargado de paciencia y sin prisa ninguna, es la manera de no pasarlo mal ni estresarse porque se nos pasa ampliamente la hora de la cita, éste ya, no es mi caso.

Intentaría explicar cómo funciona la gamma-cámara para obtener el resultado deseado, es decir, la gammagrafía, pero creo que me resulta más fácil y constructivo explicar por qué en mi caso es necesaria esta exploración.
Gamma-cámara
Las células contaminadas en mi cuerpo por el cáncer son las células que produce la glándula tiroides, llamada Tiroxina, esta glándula se caracteriza por captar todo el yodo que circula por nuestro sistema circulatorio, por tanto, si ese yodo es radiactivo, capaz de emanar rayos gamma, la gamma-cámara lo captará y lo hará visible en la imagen obtenida. En mi caso, la Tiroxina, debería ser la mínima precisa para el metabolismo, ya que no tengo Tiroides, la tomo de manera artificial y con una dosis muy controlada, ni más ni menos que la precisa, quiere decir, que si hubiera más de la cuenta, significaría que habría células tiroideas propias reproduciéndose y casi que con toda seguridad serían de nuevo cancerígenas, ya que todo mi tiroides estaba afectado por el carcinoma folicular.
Gammagrafía ósea
Creo que después de esta sencilla explicación es mucho más fácil entender mi preocupación por el resultado, que no tendré por cierto, hasta el próximo día 3 de marzo, junto con el de la analítica de cuya extracción de sangre se ocuparán mañana -D.m.-.

jueves, 11 de febrero de 2010

Un pequeño respiro.

Desde que me estoy tratando el linfedema, hace ya casi un año, mediante la técnica del Drenaje Linfático Manual, duermo cada noche con un dispositivo de compresión, como el de la imagen adjunta al que llamamos por su marca, “Lipomed”

Lipomed

Al principio era inaguantable, pasaba unas noches horribles, debido a que la inflamación era mucho mayor que ahora y lógicamente la presión que ejercía el dispositivo era mucho mayor. De las dos tallas que existen, usaba la mayor y al máximo de apertura, actualmente uso la pequeña y cerrada al máximo.

El linfedema llevaba un tiempo estabilizado, debido a la rigurosidad de mis cuidados. El Drenaje Linfático Manual, ha sido la mejor terapia para reducirlo, empecé con tres sesiones semanales, para continuar con dos y actualmente solo una, dormir cada noche con el dispositivo y dos horas diarias de presión con el mismo dispositivo, pero añadiéndole a la zona de la faringe una franja de esponja abultada, con el fin de tratar de romper poco a poco la fibrosis. No es nada fácil ser estricto y riguroso en todos los cuidados, pero no puede ser de otra manera si lo que se pretende es conseguir que el linfedema esté controlado y estéticamente no deteriore en exceso la imagen, ya que se trata de un linfedema facial.

Pues bien, mi fisioterapeuta ha decido comenzar a descansar una noche a la semana de ese molesto “Lipomed”. Y después de tres semanas ejerciendo el descanso y visto el comportamiento del linfedema, ha decidido que lo podríamos dar por consolidado. Puede parecer una pequeñez, incluso una tontería, pero cuando se lleva demasiado tiempo ejerciendo ese sacrificio, un descanso semanal resulta muy esperanzador, puesto que una vez consolidado ese día, ahora se trata de probar con dos y así sucesivamente hasta poder prescindir totalmente del “Lipomed”, por tanto, otro pequeño logro más para alimentar la esperanza.