jueves, 28 de enero de 2010

Y llegó la navidad

Salvo una revisión que había tenido con mi endocrino en septiembre, para confirmarme lo que ya me adelantó en julio por teléfono y aprovechando, hacerme una nueva analítica, para vigilar sobre todo la Tiroglobulina, no había tenido más contacto con el oncólogo, esta vez me había dado un intervalo de tiempo un poco más largo, no demasiado, pero a mí, me había parecido un descanso extraordinario.

Como previsto en vísperas de Navidad, nueva revisión con TAC y analítica, he perdido la cuenta de los litros de líquido de contraste que me habré bebido en la sala de espera del TAC, confieso que cada vez me resulta más espantoso y menos soportable, pero no queda más remedio que hacerlo.

Normalmente hay una semana de intervalo de tiempo entre la extracción de sangre y el TAC, hasta la visita al oncólogo y al otorrino, por tanto, a saber los resultados. A pesar de las experiencias vividas, esa semana, se hace siempre especialmente larga, muy larga. Llegada la hora de la consulta, de nuevo: ¡buenos resultados!, el nódulo del pulmón derecho no se ha movido, no se ve nada anormal en el TAC y la analítica es muy normal. El planteamiento del oncólogo es dilatar un poco más las pruebas con TAC, para evitar exponerme a tanta radiación, propone por tanto, en la próxima revisión, que será para Abril del 2010, hacerla solo con una radiografía de tórax y una ecografía de cuello, el otorrino opina que es adecuada la medida y quedamos así. De nuevo para mí, me lo tomaba como un lapsus superior a lo acostumbrado y fuera de mi costumbre también había de tomármelo tal cual y disfrutar de ese periodo de tiempo tan bonito que se avecinaba y que era la Navidad.

Como en los viejos tiempos y como mis ánimos estaban por las nubes, me apetecía preparar una felicitación de Navidad, para mis clientes y amigos, como muchos años la había preparado, además me servía como manera de ocupar tanto tiempo del que disponía, ya que como es de suponer, aún gozaba de la baja laboral, que desde septiembre me encontraba en prórroga de esa baja laboral. Me dispuse con los pocos conocimientos que poseo de informática y diseño y me salió ésta que os dejo aquí debajo.

Entre mis aficiones están la fotografía y el vídeo. Y después de tener la felicitación preparada, pensé en hacer un vídeo con un mensaje felicitando la Navidad con mi propia voz, entre otras, para que mis clientes y amigos me pudieran ver en mi estado actual, casi todos, no me habían vuelto a ver, desde agosto de 2008. Pudieran ver mis progresos con la voz esofágica y al mismo tiempo, me serviría a mi mismo para estimular mi esfuerzo en aprender a hablar con el esófago y el resultado fue este.

Tuve una respuesta maravillosa, el vídeo en general había gustado mucho y creo que arranqué alguna que otra emoción importante en muchos de mis amigos. Yo lo había hecho con el corazón y creo que eso se notaba.

Ya en Nochebuena y como también es tradicional, me ofrecí a preparar el cochinillo asado, una de mis especialidades y que en la Navidad de 2008 no pude hacer por razones obvias. Y aunque no lo había hecho desde la Navidad de 2007, creo que salió perfecto para la ocasión.

Otra tradición truncada en la Nochevieja de 2008 fue la de asistir a un musical, no me encontraba con ánimos ni con fuerzas, ni tenía confianza en que podría resistir, así que fue imposible, sin embargo pensamos que este año, con la prudencia debida, sí que podríamos asistir a ver un musical como tradicionalmente hacemos. Elegimos el musical “Chicago”, acertamos de pleno, a pesar de que Manuel Bandera no actuó en la función, por tener un compromiso con TVE 1 para retransmitir las doce campanadas, pero desde luego, es musical maravilloso, con una puesta en escena genial, muy divertido, os lo recomiendo desde aquí. Os voy a dejar el enlace por si queréis más información. http://www.chicagoelmusical.es

Y casi sin darnos cuenta, llegaba el día de Reyes, para nosotros y como tradicionalmente hacemos, es el día de reparto de regalos antes de la comida, comida a la que este año teníamos una invitada muy especial, ya que era su primera comida de Reyes con la familia, se trata de Lucía, nuestra nieta que solo tenía ese día poco más de dos meses. No lo había contado pero nos hicieron abuelos el pasado 26 de octubre. Demasiado jóvenes para ser abuelos, por lo menos para lo que en estos tiempos es lo habitual.

Con esta comida del día de Reyes, como cada año pusimos el broche de oro a la Navidad. Navidad bien distinta a la anterior, tiempo por tanto de hacer el resumen y comparación, con lo que solo quedaba dar gracias a Dios y pedirle estar presentes para la próxima.


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