jueves, 14 de enero de 2010

Navidad 2008

Tenía una sensación constante de cansancio, -uno de los efectos secundarios de la radioterapia- y mi cara estaba bastante inflamada y enrojecida, -también por lo mismo-. Así que pocas ganas tenía yo de fiestas y de visitas, pero son días de eso y no hay más remedio que apechugar. Tradicionalmente hago yo las cenas de noche buena en casa, aunque en esta ocasión y aunque no me pudiera librar de la cena, sí que me libraron del servicio de cocina. Aún así confieso que para mí esa noche buena fue una paliza, estuvimos hasta pasadas las tres de la madrugada de tertulia, en donde claro está, no pude participar porque entonces no era capaz de pronunciar absolutamente nada y aunque con Sol hablaba sin sonido, -ella me entendía-, pero como es natural, nadie más de mi familia me entendía porque para ello hay que estar bien entrenado, así que era un mero observador de esa tertulia de madrugada.

Comía aún con mucha dificultad, pero me seguía negando a utilizar la sonda por el miedo ya comentado en otros pots. Me costaba mucho mover los brazos, sobre todo, elevarlos, esto sin embargo, es efecto secundario de este tipo de cirugía.

Entre noche buena y noche vieja tuve visita a mi endocrino, el 29 de diciembre, control rutinario, todos los niveles estaban bien y mi estado general lo veía favorable dentro de la normalidad en aquellas circunstancias.

Así que llegó noche vieja, noche que habíamos decidido pasarla mi mujer y yo solos, en intimidad, porque así se lo había pedido, vista la experiencia de noche buena. Cenamos sobre las 22:00, tomamos las uvas acompañados de uno de los programas de TV, para sobre la 1:00 irnos a la cama.

Despedíamos la navidad como cada año con la comida de reyes y el reparto de regalos.

Había superado por fin mi primera navidad como laringectomizado, era de nuevo el momento de centrarme en mi recuperación y mi rehabilitación, así que me puse de nuevo manos a la obra.


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