sábado, 8 de agosto de 2009

Quería sentirme bien.

Habían sido tantos los meses que había estado desconectado del trabajo a la fuerza, que quería sentirme bien, tenía unas ganas enormes de trabajar y os prometo que trabajaba muy duro. Me encontraba con la mente muy despejada y con una enorme fuerza, aunque; sí, muy vagamente, notaba una sensación de somnolencia en algunos momentos que me exasperaba. No le daba importancia y seguía adelante, combinando el trabajo con las clases de logopeda que además me venían muy bien.

A finales de junio tenía revisión con mi endocrino, le conté cómo me encontraba y por una vez, en el transcurso de mi enfermedad, lo vi optimista. Así, que me dio el verano libre y me puso la próxima revisión para septiembre, eso sí, con una ecografía del cuello.

Como yo me sentía cada vez mejor y quería olvidarme cuanto antes de mi enfermedad y sobre todo, de todo lo pasado, organizamos, Sol (mi mujer) y yo, una cena familiar en Guadix, mi pueblo, para celebrar “mi vuelta a la vida”, era principio de julio, disfruté mucho aquella cena. Casi toda la familia del pueblo estuvo presente, me dedicaron unas palabras que me emocionaron. En definitiva pasamos un rato agradable, que era de lo que se trataba.

No había hecho planes de vacaciones, a pesar de lo que nos gusta viajar. Es como si lo hubiese visto venir. A finales de julio tenía dolor y molestias en la garganta como antes no tenía. También he de insistir en que yo no estaba controlado por un otorrino.

Una noche para combatir esas molestias, me tomé una cucharada de miel y casi me asfixio. Mi mujer tuvo que llamar al 112, porque no podía respirar, sólo tardaron siete minutos en llegar, pero se me hicieron eternos. Nadie en urgencias supo darme una explicación a lo que había pasado, se me pasó de camino al hospital y allí no me vieron nada. Lo comenté con mi logopeda y me recomendó que visitara a un otorrino privado de prestigio que ella conocía y que podía llamar para que me hiciera un hueco, con el fin de tener una segunda opinión. Así lo hicimos, le llamó y me hizo un hueco para verme el mismo día 28 de julio, que era lunes.

Ya en su consulta, le conté todo el historial, me reconoció y me envió a hacerme un PET-TAC y una resonancia en el cuello para tener un diagnóstico más acertado. Fui a la clínica indicada por él y me dieron cita para el 31 de julio, para hacerme ambas cosas. Acudí el 31 como acordado y quedaron el darme los resultados el lunes día 4 por la mañana, así el mismo día 4 por la tarde me podría ver el otorrino y tener rápidamente un diagnóstico.

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