martes, 28 de julio de 2009

Año 2006, el descubrimiento

Después de darle algunas vueltas, he decidido escribir y publicar la historia de mi cáncer. He visto algunas publicaciones al respecto y como ninguna historia es igual a otra, aunque puedan ser parecidas, he llegado a la conclusión de que debo hacerlo y que seguramente, como a mí me sucedió, si alguien se tropieza con ella, pueda servirle de alivio, o de esperanza.

La historia de mi cáncer comienza en la camilla de una fisioterapeuta; sí, así sin más. Un 18 de Abril de 2006, cuando recibía masajes cervicales para atenuar tensiones musculares, mi fisioterapeuta, palpa con sus dedos unos bultos en la zona del tiroides, por lo que me recomienda que acuda cuanto antes a mi médico y valore la situación. Yo no le di mucha importancia, me encontraba muy bien, incluso contento conmigo mismo, pues hacía dos semanas que había dejado de fumar y me sentía muy orgulloso de haberlo dejado sin ninguna ayuda, solo con mi fuerza de voluntad.

El caso es que pasado el puente de mayo, acudí a mi médico, que sin darle demasiada importancia también, me envió al endocrino, especialista que si que le dio la importancia que tenía y que rápidamente me envió al cirujano. Ya en la consulta del cirujano, me tranquilicé bastante con las explicaciones que me daba, por el aspecto parecía un simple nódulo sin importancia. Preparó todo para operarme y extirparme el nódulo en cuestión, que se había convertido ya en un gran bulto (10 x 15 x 7 cm). Y el 20 de Junio fui intervenido quirúrgicamente, me extirparon el nódulo, junto a la totalidad del tiroides y a los cinco días fui dado de alta. No hubo ninguna complicación, todo fue a la perfección, salvo que al no tener glándula tiroides, estaba condenado a tomar una pastillita diaria para sustituir la hormona tiroidea.

Mi cuello 12 días antes de la operación

Fue a los quince días, cuando fui a la consulta del cirujano, tenía la Anatomía Patológica en su poder y fui informado de que ese bulto, había resultado ser un Carcinoma Folicular de Tiroides de células claras. A mí, carcinoma me sonaba a cáncer, pero creo que hasta los médicos tienen miedo a pronunciar la “palabra maldita”. Lo pregunté, ¿cáncer?, sí cáncer, pero puede estar tranquilo, ya me informaron que hay cuatro tipos de cáncer de tiroides y aunque el mío no era el más benigno, si que era el segundo más benigno en el ranking. Esto ante una enfermedad como el cáncer, os prometo que tranquiliza bastante. Total que nada, después de esto, unas dosis de Yodo Radiactivo, y quedará eliminado por completo de mi cuerpo.


El 28 de Agosto de 2006, recibo mi primera dosis de Yodo 131, con buena tolerancia, aunque por otro lado, dura experiencia. Aislado en una habitación, sin poder recibir visitas, ni a nadie, excepto la persona de medicina nuclear que me realiza las mediciones diarias, para controlar la radiactividad que va eliminando mi cuerpo. No recibo el alta hasta el viernes, día en que dejo de ser una amenaza radiactiva para con las personas, aunque debo mantener algunas precauciones de distancia como 10 días más.

Acudo de nuevo a revisión en diciembre de 2006, donde todo está bien, yo me encuentro bien, por tanto puedo pasar una navidad normal, con la familia y prácticamente olvidado de mi cáncer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario